Por: Juan Guillermo Vieira S.
“si no nos valemos de ella, habremos traicionado a los que sacrificaron sus vidas por que nos fuese posible reunirnos aquí, segura y libremente, para forjarla. Si intentásemos servirnos de ella con egoísmo –en provecho de una sola nación o de un grupo pequeño de naciones-, seríamos igualmente culpables de esa traición.”
Harry Truman, hablando de la Carta de Naciones Unidas
Este escrito pretende establecer algunos lineamientos generales que permitan un acercamiento más profundo a los orígenes de la acción multilateral estatal. Del mismo modo presentamos un bosquejo del sistema de Naciones Unidas con el fin de demostrar que este sistema fue uno de los grandes logros del siglo XX y la máxima expresión alcanzada hasta nuestros días del ideal multilateral como accionar conjunto de las naciones estado que se reconocen partes de un todo mayor con problemas comunes, que los trascienden, y que sólo pueden tratarse eficientemente con la cooperación de todos.
Es importante tener como punto de partida una definición básica de multilateralismo. Karen A. Mingst y Margaret P. Karns lo definen como: “The conduct of international activities by three or more states in accordance with shared general principles, often through international or multilateral institutions.”
Devenir multilateral
El corazón de la definición citada referente al multilateralismo alude, básicamente, a las actividades interestatales desarrolladas por más de dos Estados. Esta idea es esencial para el curso de este ensayo; y es que nos declaramos a favor de la hipótesis, que creemos verificable históricamente, de que hablar del nacimiento del Estado moderno (S. XVII) significa, por lógica básica, hablar del nacimiento de las relaciones internacionales y en parte, por qué no, también de multilateralismo, de acuerdo a la definición dada y teniendo clara la diferencia entre sendos conceptos. Lo contrario sería aceptar que antes de la Paz de Westfalia no habían existido todo tipo de relaciones claramente identificables como internacionales, llámeseles interfeudales si se quiere.
Los Estados nacieron interrelacionados, claro que no equiparable a los niveles alcanzados en el siglo XX, y ello se demuestra en su misma afirmación de soberanía, la cual desde sus inicios se ha entendido en relación al otro; era respecto a lo exterior (Estados imperiales principalmente) que se afirmaba ser soberano, lo que significaba y significa hoy, que no se iban a aceptar ningún tipo de injerencias. La evolución del Estado en La Modernidad implica, en gran parte, el reconocimiento de esa interrelación e interdependencia. Y el multilateralismo es una manifestación de este reconocimiento.
En los primeros tiempos del Estado moderno, igual a como sucedió en la antigüedad, hubo alianzas entre entidades políticas, tanto para la guerra, como para asuntos comerciales, algunas veces expresadas en tratados. Esto por mencionar el accionar abierto, porque sobre el secreto, aunque todos lo aceptamos, sigue siendo cuestión de dilucidación de los investigadores históricos.
A medida que los Estados se fueron consolidando y sus relaciones complejizando se hizo necesario reconocer algunos principios básicos derivados de la costumbre, los cuales permitieran regular esas relaciones y superar, en parte, la continua lucha. Bástenos recordar la contribución de Hugo Grocio (1583-1645), que incluso fue hecha antes de la aceptada Paz de Westfalia, para la mayoría el punto de partida del Estado Moderno. En su gran obra De iure belli ac pacis de 1625 crea las bases de un ordenamiento jurídico con la pretensión de regular las relaciones entre las entidades políticas de la época, siguiendo los desarrollos teóricos de la llamada Escuela de Salamanca encabezada por Francisco de Vitoria, regida toda por el iusnaturalismo.
Ya que mencionamos el denominado padre del derecho internacional, hagamos un paréntesis para adelantarnos hasta el siglo XX, para decir que el derecho internacional se convirtió en ese siglo en uno de los principales sustentos del multilateralismo, constituyéndose en la médula espinal de sus principales desarrollos.
Lo que sucedió para la formación del Estado, tanto conceptualmente desde el estado de naturaleza, como desde la praxis que dio forma al Estado moderno (siglos XVI; XVII) que suponemos dada y refrendada por los datos historicos, empieza a suceder, a otro nivel y a otro ritmo, para todo el planeta. El mencionado “pacto” social, ahora a nivel internacional, entre sociedades, empieza a construirse. Antes las personas, al decir de Los Contractualistas, decidieron, por su bien, superar el estado de naturaleza, firmando el pacto. Sostenemos en este ensayo que inmediatamente este se “firma” para dar nacimiento al Estado moderno, tesis por desarrollar, empieza el proceso por “el gran pacto” entre los Estados. Si aún después de tantos años de “firmado” el pacto que da nacimiento al Estado, y que precisamente buscaba orden y paz, los conflictos entre las personas y la desarmonía general han subsistido entre los que lo “firmaron”, qué decir de lo que ha sucedido a nivel internacional en pro de superar esa condición natural anárquica entre los Estados-Nación, según el realismo político. Esto no implica la negación de ese “abstracto pacto”, ni mucho menos sus logros, por ejemplo, los mayores niveles de organización social y los mayores grados de cooperación que han dado pie a los grandes desarrollos sociales, tecnológicos y científicos bases de lo que conocemos como la civilización actual.
Con las teorías contractualistas e iusnaturalistas entramos al siglo XIX. En este siglo tenemos elementos suficientes para ilustrar el desarrollo concreto de las relaciones internacionales, muy cercanas a como las vivimos en el siglo XX. Por ende también son abundantes los ejemplos del creciente accionar entre Estados por asuntos de concerniencia mutua.
En el siglo XIX surgen las primeras organizaciones internacionales referenciadas, tanto no gubernamentales (ONG) como intergubernamentales (OIG). Entendemos en este escrito que las OIG son organismos formados por Estados, y que las ONG son organizaciones formadas por la sociedad civil, nos referiremos principalmente a las ONG con operatividad más allá de las fronteras de un solo Estado, es decir que existen ONG nacionales e internacionales. Pearson y Rochester hablan de OIG`s como la Comisión Central para la Navegación del Rhin de 1815, La Unión Telegráfica Internacional (UTI, 1865), La Unión Postal Universal (UPU, 1874) etc, igualmente se sabe de algunas ONG`s que para esa época ya eran reconocibles, la más importante de todas fue El Comité Internacional de la Cruz Roja o CICR (1863).
Por otro lado está El Congreso de Viena (1814-1815) que de algún modo es el principal mojón histórico para ubicar la primera gran instancia multilateral de los últimos 200 años. Después de finalizado el intento imperialista de Napoleón, los “triunfadores” se reunieron para “reordenar” territorial y políticamente a Europa. A nivel político querían restaurar el régimen absolutista y asegurarse de que no se repitiera el intento de ninguna potencia por dominar toda Europa. Trataron de borrar del mapa todo lo que tuviera aroma liberal, socialista o democrático. Para ello se reunieron en Viena durante 9 meses con representaciones intermitentes logrando importantes acuerdos: repartición territorial para las cinco grandes potencias convocantes, Inglaterra, Austria, Rusia, Francia y Prusia; la creación de La Santa Alianza con el fin de hacer que los Estados se comprometieran a respaldar a los que se vieran amenazados en su régimen absoluto y soberanía, con el envío de fuerzas militares cuando fuera necesario; y la Cuádruple Alianza que fue el pacto para la realización de una serie de congresos que permitieran continuar manteniendo la paz y avanzando en el proceso de restauración. A nivel general, para resaltar desde el punto de vista de este escrito, lo más importante fue que el Congreso de Viena constituyó un pacto multilateral con pretensiones de mantener la paz, como la entendieron las potencias de la época, que alcanzó a extenderse cerca de 30 años con buenos resultados, claro que para algunos, este se extendió hasta el siglo XX y fue roto por la primer guerra mundial. Otro importante efecto del Congreso de Viena fue la constitución de la Comisión Central para la Navegación del Rhin, esta sí, para muchos, la primera gran OIG de carácter multilateral con capacidad de regular las relaciones de los Estados que la formaron en los asuntos de interés mutuo que los llevó a reunirse con el fin de establecer controles al uso navegable del río que a todos atravesaba, o con el que tenían que ver de alguna forma. Es de resaltar que aún existe esta comisión (ver página oficial, www.ccr-zkr.org/)
Dentro de las OIG´S, que son las que más nos interesan, por estar conformadas por Estados, condición básica para que haya multilateralismo, tal y como lo definimos al principio, vamos a traer a colación el ejemplo del nacimiento de la Unión Telegráfica Internacional (UTI), hoy denominada Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Este ejemplo nos servirá para ilustrar a grandes rasgos el surgimiento del multilateralismo. Aclaramos que la creación de la UIT o UTI del siglo XIX no es, ni mucho menos, el punto de partida del multilateralismo, antes tenemos como referente el llamado Concierto de Europa conformado después de las Guerras Napoleónicas, del cual ya tratamos. Lo traemos al texto como forma de ejemplificar el surgimiento de ciertos asuntos que se convierten en internacionales y que requieren igualmente un tratamiento internacional para su mejor manejo. Resumiremos la historia de la UTI, según está en la página web de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Se nos dice que en 1844 Samuel Morse inauguró la era de las telecomunicaciones con el envío del primer mensaje telegráfico entre Washington y Baltimore, USA. Con este desarrollo tecnológico en continua popularización se llegó al punto de ver que cada país había creado su propio sistema telegráfico, lo que ocasionaba enormes dificultades para las comunicaciones transfronterizas, ralentizando el sistema y haciéndolo más costoso. Para solucionar este problema varios Estados empezaron a firmar tratados bilaterales, sin embargo aún así se hacía compleja la interacción entre los mismos, por la enorme cantidad de tratados que tenían que firmar los unos con los otros por separado. Esta situación y la creciente expansión de las redes telegráficas llevó a que por fin 20 Estados europeos decidieran reunirse para establecer un “acuerdo marco para la interconexión internacional.” “El 17 de mayo de 1865, tras dos meses y medio de arduas negociaciones, 20 estados miembros fundadores firmaban en París el primer Convenio Telegráfico Internacional y creaban la Unión Telegráfica Internacional,” creando así las primeras normas comunes para la interacción telegráfica, base de la actual normatividad mundial sobre telecomunicaciones.
Pero es definitivamente en el siglo XX cuando se evidencia, por no decir consolida, todo ese proceso. El desarrollo en las comunicaciones contribuye mayoritariamente en el aumento de los intercambios internacionales de todo tipo. Aumentan desaforadamente el número de OIG`s y ONG`s, y se hacen más evidentes los problemas que superan las acciones particulares de los Estados.
Según estadísticas citadas por Pearson y Rochester el número de OIG ha crecido hasta nuestros días de este modo: 10 en 1870, cerca de 50 en 1914, casi 100 en 1945, más de 200 en 1970, para llegar a un número aproximado de 300 en la actualidad, esto lo que muestra a nuestro entender es la creciente importancia de la cooperación internacional, que es la base del multilateralismo, que a la vez consideramos debe ser la base de las interacciones estatales en un mundo globalizado. Respecto al crecimiento de las ONG estos autores aportan los siguientes datos: 5 en 1850, 330 en 1914, 730 en 1939, 2300 en 1970, para pasar en la actualidad a la enorme cantidad de 10.000 ONG´S. Valga la aclaración que el número varía dependiendo de las características utilizadas para categorizar las organizaciones como ONG. Una de esas categorizaciones habla de cerca de 40.000 ONG.
Podríamos decir que este naciente multilateralismo (finales del siglo XIX, principios del XX) estaba enfocado en asuntos, por decirlo de algún modo, ajenos a los grandes temas políticos, ajenos a la “alta política”, algunos organismos internacionales eran geográficamente muy limitados y funcionalmente eran unipropósito, por ejemplo la UPU. Pero llegaría el primer round de “La Gran Guerra”, 1914 – 1918 (entiendo la 1ra y 2da guerras como etapas de un único proceso), para hacer ver a algunos gobiernos importantes de la época el impacto de su propia incapacidad para organizarse. Cantidades de muertos nunca antes vistas, armas con capacidad para dañar al no combatiente, de gran impacto colateral en la sociedad civil, grandes dificultades para socorrer a las víctimas, nuevas inquinas y odios etc. todo esto lleva a algunos hombres, al parecer inteligentes, a interrogarse acerca del modo de evitar tan lamentable “involución”. Es cuando se da inicio a lo que 25 años más tarde va terminar siendo la Organización de Naciones Unidas, ONU. Cualquier intento de ese talante, desde nuestro imaginario académico “positivista”, siempre ha sido considerado idealista, llámese Cosmopolitismo, Pacifismo, Universalismo, Mundialismo etc. Tal vez si nos trasladáramos imaginariamente a los pensamientos de las personas pre-estatales, para ver sus dudas, preconcepciones y temores respecto a que se concentre en un sólo centro el monopolio de la ley y de la fuerza, podríamos entender un poco lo que ha sucedido en el siglo XX respecto a entidades supranacionales y a las posibilidades de alguna forma de gobierno mundial. Dudas que hoy son evidentes en todo proceso de supranacionalidad.
Uno de esos hombres, al parecer inteligentes, para unos idealista para otros enormemente pragmático, dependiendo desde donde se defina, fue T. Woodrow Wilson; especialmente importante para nuestro tema por sus 14 puntos. En el último de ellos propone “la creación de una sociedad general de naciones” llamada a organizar algunos asuntos políticos y territoriales, y conseguir una paz duradera, haciendo eco a la opinión pública internacional que quería dejar atrás el panorama desolador de la guerra recién vivida. Incluso se marchó a Europa durante seis meses a tratar de sacar adelante su idea, la cual hizo parte del Tratado de Versalles, exponiéndose a que sus oponentes en el gobierno de EEUU se aprovecharan de ello para sacar ventajas políticas, lo que a la postre sucedió. Sin embargo esa visión, ese idealismo, terminaría siendo determinante para lo que sería el siglo XX.
Se creó La Sociedad de Naciones, un primer gran instrumento de la comunidad de estados de la época, para alcanzar niveles superiores de convivencia internacional por medio de la discusión civilizada y el acercamiento entre los gobiernos, especialmente interesados en evitar volver a caer en la barbarie y profundización de la guerra a los niveles recién vividos. Básicamente por no cumplir con este propósito La Sociedad de Naciones entró en decadencia. El estallido del segundo round de “La Gran Guerra”, que había sido incubado en la finalización del primero, sería el golpe final al idealismo de Wilson y J. C. Smuts y el fin de la Sociedad de Naciones.
Pero al parecer este primer gran intento de multilateralismo global, su nacimiento, su proceso vital y su final muerte, no fueron en vano: “Constituyó una experiencia de inestimable valor en la construcción de la sociedad internacional contemporánea; institucionalizó la multilateralización de las relaciones internacionales; canalizó una profunda reforma del sistema internacional, aunque mantuvo constante su lógica interestatal; anticipó los objetivos básicos (paz y seguridad) y las estructuras de la futura Organización de las Naciones Unidas (ONU); e impulsó de forma decisiva la codificación del Derecho internacional y la toma de conciencia sobre la dimensión internacional de los derechos humanos.” También se creó en 1919 la Organización Internacional del Trabajo, además de ser el punto de partida para la cooperación internacional, representada para esa época con la Organización para la Cooperación Intelectual.
Nacimiento de la ONU.
Paradójicamente es durante la misma guerra que se desenvuelve todo el proceso de negociación y formación de la ONU, cuyo objetivo sería el mantenimiento de la paz. Sin todavía EEUU haber entrado en la contienda mundial (agosto 1941), se estaba reuniendo Franklin Delano Roosvelt con Wiston Churchill, supuestamente estableciendo los principios de lo que sería la posguerra; encuentro del cual surgiría la declaración conjunta conocida como la Carta del Atlántico, que para muchos es el punto de partida para la nueva organización internacional para la que unos meses después Roosvelt proponía el nombre, que finalmente llevaría, de Naciones Unidas.
El parto no fue fácil. Involucrar a la URSS, con Stalin y V. Molotov, Ministro de Exteriores, a la cabeza, no fue un proceso sencillo. Es bien conocida la oposición radical de Molotov a toda política de occidente. Lo cierto fue que las potencias aliadas, EUA, Inglaterra y Rusia lograron ponerse de acuerdo (o negociar sus intereses), primero en la reunión de sus ministros en Moscú y luego de sus jefes de estado en Teherán, esto en 1943, y luego en Dumbarton Oaks, Washington, en 1944, de donde salió el esquema básico de lo que el 25 de Junio de 1945 sería la Carta de Naciones Unidas y que daría pie a que el 24 de Octubre del mismo año, después de cumplidos algunos requisitos, empezara funciones las Naciones Unidas.
La ONU se convertiría hasta nuestros días en el gran adalid del multilateralismo moderno, asumiendo papeles antes impensables, por pertenecer a la “alta política” de los Estados. Como lo dice el primer propósito del primer artículo de La Carta de Naciones Unidas esta se propone “Mantener la paz y la seguridad internacionales {…} de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional…” Para esto se diseñó, según la Carta constitutiva, una estructura especial con seis grandes órganos, que son los que se encargan de llevar a cabo la labor de la ONU. Estos órganos son: La Asamblea General, que es el órgano principal conformado por todos los Estados miembros, democrático por naturaleza, que trata todos los temas y delibera sobre los mismos; El Consejo de Seguridad, el órgano real de poder encargado de la función principal de la ONU (mantener la paz), en él están representados los triunfadores de la guerra, cuestionado por ser poco democrático; El Consejo Económico y Social (ECOSOC); El Consejo de Administración Fiduciaria, órgano en desuso en este momento por haber cumplido su misión, que básicamente era la descolonización de las naciones en manos imperialistas; La Corte Internacional de Justicia y La Secretaría General.
Realmente el Sistema ONU no se reduce a estos seis organismos, dentro de cada uno de ellos hay otra serie de organismos especializados, comisiones, departamentos, oficinas, programas, fondos etc; todos estos conforman el grueso del Sistema de Naciones Unidas, que no sólo comprende las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, por las que comúnmente se juzga todo el Sistema ONU. Este sistema es mucho más complejo y por ende más difícil de abarcar para juzgarlo rápidamente, independientemente de que se le acuse de servir los intereses de las grandes potencias, afirmación que da para una amplia discusión. Sucintamente mencionaremos el caso de Estados Unidos, ésta nación fue la principal impulsora de la ONU, en nuestros días es la que más aporta al presupuesto de la misma, con cerca del 25% del total, sin embargo, también en nuestros días, ésta misma nación se ha convertido en la principal enemiga de las Naciones Unidas, a la cual ha tratado de manipular y sobre las decisiones de la cual ha pasado por encima varias veces, como es el caso más reciente de la invasión a Irak. Igualmente abusa del hecho de ser el principal aportante, amenazando con retirar sus apoyos y desinformando al pueblo norteamericano y mundial acerca del uso de los dineros. Se juega políticamente con el presupuesto de la ONU, este es de usd 5000 millones, mientras el presupuesto norteamericano en el área militar está cercano a los usd 500.000 millones. Por algo se ha dicho que si 200 millones de estadounidenses aportaran dos dolares mensuales, 24 anuales, con eso se cubriría el presupuesto general de la ONU.
Algunos de los Estados, entre ellos Estados Unidos, acostumbran lanzarse en ristre contra la ONU, criticándola por diferentes tipos de acciones, muchas veces como mecanismo para desviar la atención de sus propias incapacidades. Se olvidan que la ONU no es un ente extraño, existente por sí mismo, que actúa con una supervoluntad propia. Es la expresión de la voluntad política de los gobiernos de los Estados que la conforman, quienes le aportan los recursos, quienes organizan la agenda de la Asamblea General y llevan a discusión los temas particulares de cada uno de ellos. Donde después de los juegos de poder y de intereses, de largas discusiones y enfrentamientos, normalmente se llega a decisiones que quiéranlo o no, están legitimadas por ellos mismos por el sólo hecho de ser miembros de la organización.
Se le exige mucho a la ONU, pero poco se le aporta. Normalmente se generaliza desde la crítica hecha a las operaciones de mantenimiento de la paz (OMP), sobre las que se piensa que han fracasado (algo bastante discutible), hasta todos los campos de acción en que la ONU actúa y genera conocimiento. Se sabe que después de La Guerra Fría los llamados a la ONU para OMP aumentaron. ¿Fue igual o proporcional el aumento en los aportes por parte de los Estados miembros? Y esto sólo hablando de dinero, porque es bien conocido lo renuentes que son muchos Estados para colaborar con soldados para tales operaciones. Igualmente es muy poca la voluntad para dotar a los Cascos Azules de mandatos más amplios, con mayor autoridad y capacidad de acción. Y después se les critica por no hacer nada. La ONU es lo que sus Estados miembros deciden y tienen las agallas de hacer. Cuando fracasa la ONU, son los Estados miembros los que fracasan, a no ser en casos específicos de ineficacia de funcionarios que desatienden el mandato ONU.
Hemos trazado hasta aquí los orígenes del multilateralismo hasta su máximo logro, la ONU, con la que empieza un proceso complejo para la reorganización del orden internacional bajo perspectivas verdaderamente multilaterales. Han pasado poco más de 60 años y el proceso no se ha consolidado como muchos lo soñaron en los primeros tiempos de Naciones Unidas, sin embargo, lo decimos como hipótesis, el proceso es irreversible en un mundo globalizado. Los éxitos son menos conocidos que los fracasos, pero no por ello se ha dejado de actuar. La ONU sigue su marcha. Al llegar al final de La Guerra Fría comenzaron una serie de cuestionamientos, derivados especialmente del advenimiento del “nuevo orden mundial” post-bipolaridad, que se centraban en proyectar la ONU para responder a las nuevas exigencias y configuración geopolítica global, muy diferentes a las condiciones en las que había sido creada. Este proceso de reforma se ha extendido hasta nuestros días con logros importantes en algunos aspectos, pero con algunos otros, tal vez los más importantes, en los que no se ha podido lograr ningún cambio sobresaliente, como sucede con la sonada necesidad de reforma del Consejo de Seguridad y la eliminación del derecho de veto de “los cinco grandes” o la inclusión de nuevos miembros permanentes.
En general el multilateralismo, con sus grandes instituciones, -la ONU, la Organización Mundial del Comercio, El Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, la OEA- etc, vive un proceso crítico en el que se urgen cambios importantes para adecuarse al mundo globalizado, especialmente en lo que se refiere a la democratización de las instancias multilaterales para que sean más representativas del sentir mundial y de los grandes problemas de la política global, que no dan espera. Es para dar solución a estos problemas que se necesita más multilateralismo. ¿Qué tipo de asuntos llamo de política global o mundial? Aquellos que superan el accionar solitario de un Estado o de varios, porque trascienden sus medidas, involucrando tanto directa o indirectamente a casi o a todo el planeta, haciendo necesaria su contención a través de acciones, mientras más “mundiales”, más eficaces. Son los asuntos del planeta mismo, del escenario sobre el cual actúan los Estados, que indefectiblemente los une en un sistema de vida superior a sus propios intereses y pareceres. Los principales ejemplos para nuestro tiempo son: la pobreza, las armas, tanto de destrucción masiva, como armas pequeñas o ligeras, el SIDA, el terrorismo, el medio ambiente, las emigraciones/inmigraciones, los derechos humanos, la trata de personas, el agua, los paraísos fiscales, las drogas etc. En todos esos problemas la visión lineal de progreso, preponderante en La Modernidad tiene que ver como esquema macro del imaginario humano, es decir subyace como causa principal de esas diferentes problemáticas. Aunque la mayoría de estos problemas sólo son identificables muy recientemente, no debemos suponer que salieron de la nada.
A modo de conclusión y refiriéndonos específicamente a la ONU, estamos de acuerdo en que sea reformada o que se reconstruya totalmente. Sobre esta última posibilidad dudamos completamente que pueda llevarse a cabo positivamente, porque no hay un ambiente internacional que de pie a la formación de una nueva organización del tipo y naturaleza de la ONU. En un ambiente unilateral no es posible que nazca algo como la ONU. Sería mejor aprovechar el terreno ya arado para sembrar sobre él y llevar a cabo los debidos correctivos que tanto pide la comunidad internacional respecto a la ONU. Especialmente en lo que se refiere al Consejo de Seguridad, sobre el cual se pide que sea más representativo de la distribución actual del poder en el mundo. Se necesita, principalmente, una reforma a la Carta constitutiva de la ONU, que la adecue a los tiempos actuales y a las necesidades de éstos, y como constante, se necesita más voluntad política; tal vez con estos cambios sea posible redireccionar el multilateralismo moderno para que dé respuestas más adecuadas a las grandes necesidades humanas planetarias de nuestra época, ya mencionadas.
Es bien conocida la expresión que dice acerca de la ONU, que si no existiera sería necesario crearla. Se alude así a la importancia del papel que tal Organismo Intergubernamental cumple en el mundo actual, del que, si nos permitiéramos prescindir del mismo, bien se podría decir que hemos retrocedido en la búsqueda del bienestar humano a nivel global. Tal y como dice el epígrafe sucedería lo impensable, una traición: de los grandes líderes políticos a sus propias naciones y a la humanidad misma.
Bibliografía
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“Sociedad de Naciones.” Microsoft® Encarta® 2006 [DVD]. Microsoft Corporation, 2005.
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